En sólo unos minutos.

Cuando suceden acontecimientos como el accidente del Airbus A320 de Germanwings, cobrándose la vida de tantas personas en un solo instante, el corazón te da un vuelco, se encoge y el sentimiento de fragilidad sale a flor de piel. Intentas empatizar con las familias de los fallecidos, pero se resulta muy duro el hecho de imaginar cómo te sentirías si fuese tu hermano, tu padre, tu madre, tu prima, tu tío, tu amigo,…sólo de imaginarlo se siente un desgarro que sabes que no es para nada comparable con lo que realmente estarán sintiendo esos familiares a los que desde aquí les mando mucho cariño y fuerza.

Son situaciones durísimas, en unos minutos, la vida te cambia por completo. En unos segundos conoces el dolor más infernal que puede existir. Como digo, se hace imposible empatizar del todo.

En un principio, los afectados suelen entran en una fase de perplejidad, shock emocional, donde la incertidumbre es una de las sensaciones que están en el punto de mira de los profesionales y que procuran mitigar dando la toda información posible, de un modo acorde con las circunstancias y demandas de cada afectado.

Informar -que tengan alguien que les pueda contestar a sus “qués”  y “cómos” de la fase de shock, con la información verídica que se tiene- es un aspecto fundamental en la asistencia psicológica en esos primeros momentos.

Muchos os preguntaréis si hay una puerta para el consuelo en tal desgarro de dolor y tan desoladora situación. Se trata de una situación de crisis, donde confirmado el fallecimiento del ser querido, comienza un proceso de duelo. Un duelo marcado por la sorpresividad y la incertidumbre. Un duelo marcado por la magnitud de las circunstancias personales como las comunes a la tragedia. Un duelo que debe ser respetado -y con esto aludiría a un examen de conciencia de los medios de comunicación cuando emiten determinadas imágenes y dan informaciones contradictorias, pecando de imprudencia. Los familiares se merecen ese respeto, los fallecidos se merecen la ética y responsabilidad de los medios de comunicación.

Quiero pensar que sí, que sí hay un modo de apaciguar ese dolor, esa desesperanza. Los expertos hablan de acompañar, de que lo que necesitan esas familias en estos duros y desconcertantes momentos es calidez y atención de sus necesidades (tanto fisiológicas, psicológicas como sociales), lo cual puede ir desde tener un cargador de móvil a su disposición hasta prestarle tu oído para descargar toda la incredulidad, impotencia y rabia por lo sucedido.

El tema del duelo, requiere ser tratado con empatía y sensibilidad. Es un área en el que muchas veces nos menospreciamos por creernos incapaces de tener palabras de consuelo o sentir no saber manejar una situación en la que tu amigo, tu familiar, tu vecino está sufriendo y tú quieres ser soporte para su dolor. Es importante que sepamos, que el vínculo que nos une a esa persona a la que queremos ayudar es en sí mismo soporte y es en sí mismo suficiente para poder ayudarle.

No se nos prepara para estas situaciones, dependemos de nuestra experiencia y esfuerzo personal por aprender a manejar las emociones y sentimientos en situaciones de crisis, como es la pérdida de un ser querido. Así que valora tu capacidad de ayuda y acompaña. Sin necesidad de teorías, sé un alma humana que acompaña. Sé respetuoso y confía en las palabras que te salgan del corazón. No hay tirita mágica, se necesita tiempo y mucha comprensión.

También afloran las dudas sobre el sentido de la vida, aparecen muchos porqués, surge una gran necesidad de buscar explicaciones, necesidad que no puede ser satisfecha en su mayoría, pero sí la de comunicar la información certera que vaya sabiéndose sobre lo ocurrido.

El acompañamiento es la clave de la ayuda de los profesionales en la intervención en tragedias, catástrofes, crisis. Cuando se trata de la labor de un profesional hay matices en el acompañamiento. Sin entrar en mucho detalle, dentro de esta palabra destacaría dos aspectos, en mi opinión básicos, para atemperar el dolor e incertidumbre de las personas afectadas: el soporte emocional – la escucha activa y la información- y el soporte físico. 

  • Un oído que recoja la incertidumbre, donde explotar esa bomba de emociones que sienten, donde proyectar esa perplejidad, ese shock, esa sensación de impotencia y desgarro, que recoja esa incredulidad. Y también, una boca que le aporte información tanto del suceso como de las emociones que puedan surgir, una boca que le ayude a salir de dudas.
  • Por otro lado, que sientan que tienen un soporte físico donde agarrarse, apoyarse, que les acompaña, y por lo menos, dentro de las duras circunstancias, evitar acumular una sensación negativa más, como es el sentimiento de soledad, y mitigar el sentimiento de incomprensión.

Como explicaba una experta: “no es necesario estar pegados a las familias, pero sí a su disposición cuando sus personas cercanas no son sostén suficiente”. Sobran las palabras ante tragedias así. En esta frase está la clave de la palabra acompañamiento: disposición, escucha activa e información -según las demandas de la persona-.

Aunque es sabido, quiero recalcar, que este texto es producto de un análisis personal desde un punto de vista del afrontamiento psicológico (basado en mi propio sentir y conocimientos, así como en lecturas de profesionales del sector) y debe considerarse como tal.avión papel

Es mi modo de lanzar un avión al aire como muestra de respeto, apoyo y fuerza a toda la gente que está sufriendo a causa de este accidente, y en cierto modo homenajear a las víctimas.

Desde este espacio quiero hacer sentir mi admiración y agradecimiento a todos esos profesionales que se implican de pleno profesional, e inevitablemente, personalmente, en estos momentos de crisis.
También quiero tener un recuerdo especial para Marina Bandrés López-Belio y su bebé. Un abrazo enorme a su familia y a todas las familias de los pasajeros del  Airbus A320.
firma de la mirada de tu sonrisa

Referencias.

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