La vida es música.

Que cuando sientas no seas una melodía plana sino alguien lleno de matices. Hay días que te sentirás despertador, no te aguantarás; otras un gran compositor, teniendo claro el ritmo que tiene que llevar; pero insisto, todo forma parte de la partitura, de la normalidad. No te conformes con ser canción del verano, porque has venido a este mundo para crear tu propia banda sonora.

Cuando la vida hiere.

Hasta el más retorcidamente negativo tiene un halo de esperanza que le impide vaticinar las desgracias que a veces acontecen. Pero así ocurre, de repente la vida te lo arrebata. Te sorprende con un desconcierto, con una masa fría de incomprensión, con un escenario desolador. Sin piedad, te desvela en medio de la noche, convirtiéndola en fría y deshabitada de alegría. Sin consultarte, te lo quita. Sin tener la oportunidad de cruzar ni siquiera una palabra, de un alegato, de un ¿por qué?