Cuando la vida hiere.

Hasta el más retorcidamente negativo tiene un halo de esperanza que le impide vaticinar las desgracias que a veces acontecen. Pero así ocurre, de repente la vida te lo arrebata. Te sorprende con un desconcierto, con una masa fría de incomprensión, con un escenario desolador. Sin piedad, te desvela en medio de la noche, convirtiéndola en fría y deshabitada de alegría. Sin consultarte, te lo quita. Sin tener la oportunidad de cruzar ni siquiera una palabra, de un alegato, de un ¿por qué?

No te olvides de ti.

Necesitamos compararnos menos y mejorarnos más; compaginar el admirar lo ajeno con cuidar nuestro interior con continuidad y también sabernos premiar. No ocultes la letra pequeña de tu personalidad, quien sea capaz de leerla con el corazón, se quedará. porque al fin y al cabo, más vale conseguir menos siendo uno mismo que mucho a costa de no reconocerse.