Es tan imposible que creo que podemos intentarlo

Todo parece imposible hasta que se hace.

Nelson Mandela

¿Para qué me clavaste la mirada y me abriste los brazos si luego ibas a elegir apartar la vista y voltear las manos? ¿Para qué te hiciste eso? Quizás esos días te olvidaste de ser cobarde, yo bajé la guardia y la vida aprovechó para encontrarnos. Quizás creías que podías elegir que sentir y que no sentir. Quizás te olvidaste de que vivías con unas expectativas que cumplir y una zona de confort de la que no salir. Pero ¿sabes? hasta los despistes tienen su sentido. Sea como fuere, eso fue. Al igual que fueron varias las vallas que sorteamos, varios los miedos que nos abrazamos, muchas las sonrisas que nos despertamos, algunos los viajes a nuestro interior que compartimos y comprensibles las contradicciones que mostramos. Si bien, creo que casi todo fue auténtico, honesto y sensato. Tan sensato como ese “me pongo en cuarentena de ti” que pronuncié aunque fuese la última opción que deseaba. Y parecía imposible cumplirla, pero no, aquí seguimos, haciendo que nos desconocemos mientras no nos olvidamos.

Dime, si hace unos meses te hubiesen contado que esta experiencia te iba a pasar ¿qué habrías dicho?

¡IMPOSIBLE!

Sí, tan imposible como ahora parece que le quites la mascarilla al corazón y que elijamos el camino del valor. Que sí… que es imposible que lo hagas. Tan imposible como que la vida nos hiciese coincidir. Tan imposible como que yo soltase lastres batiendo records y tú me dijeses «te quiero». Tan imposible como que tu discreción se colase de mi entusiasmo y mi impaciencia de tu sosiego. Tan imposible como que una gota de agua perforase una roca o que España ganase un mundial. Tan imposible como que de repente todos tus miedos no encontrasen excusas y tuviesen que tirar de carrete vital para convencerte (“recuerda aquella vez cómo dolió”). Tan imposible como que tú improvisases en tu metódica rutina y a mí me gustase un vino tinto. Tan loco como que alguien reciba un regalo y lo guarde sin desenvolverlo. Tan imposible como que un virus nos encerrase a tod@s en casa y nos invitase a encontrarnos con nosotr@s mism@s. ¿Te imaginas? ¡Qué locura!

Que sí, que tienes razón, que es mejor así (no vaya a ser que el valor te quede bien. ¡Venga va, si estarías precios@!). Que sí… que es mejor seguir nuestras vidas como si todo eso que ya habíamos hecho posible siguiese siendo imposible… tan tentadoramente imposible que creo que, como mínimo, podríamos intentarlo.

Por favor te lo pido, sigamos siendo sensatos y hagamos lo imposible.

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