Estoy contigo.

Hay muchas formas de estar. La presencia requiere de alma, no de cuerpo, y de ello da gracias la esencia. Por esto, aunque la vida nos limite el coincidir, aunque obvies mis invitaciones, aunque no pronuncie la verdad al vernos, aunque hace días que no te asalte con un abrazo, aunque no te escriba, aunque tome distancias para no olvidarme de mí… estoy contigo; lo estoy constantemente aunque solo me veas intermitentemente.

Estoy contigo cuando te pienso, cuando percibo el malestar en tu rostro, cuando me importa lo que te pase, cuando elijo el silencio entre nosotr@s dos, cuando veo tu luz sobre las sombras, cuando celebro que estés mejor, cuando sonrío al oír tu nombre, cuando te canto, cuando te escribo, cuando siento el deseo de salvarte y cuando no lo hago porque es tu misión, … y, aunque tu no sepas mucho de lo anterior y tomar distancia no siempre se perciba como un gesto de amor, quiero que tengas en cuenta que, cuando crees que no, ahí, también estoy. Como las estrellas, la luna, el sol y todo lo que sigue ahí, a pesar de que la contaminación y la niebla que a veces se pone en nuestra alma nos quieran hacer creer que no.

 

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