Si hay ganas, el amor es posible.

 

cita inicial entrada del blog -la mirada de tu sonrisa--Para empezar pongamos las ganas.

“Ahora no quiero nada serio”, “no eres tú, soy yo”, “no estoy segur@” “ahora no tengo tiempo para esto”,… ¿qué míticas eh? Esto con suerte de que el emisor haya tenido la falsa elegancia de recurrir a una excusa. ¿Pero quién pedía seriedad? ¿Quién pedía un culpable? ¿Y seguridad? ¿Qué no tienes tiempo para que…? Por favor, si no te gusta, si te asusta tanta emoción, si no sabes reconocer lo que sientes, si no pasas por un buen momento, exprésalo, eres humano y sinceridad es lo mínimo que le debemos a quien tiene las agallas de poner ganas en nosotros. Esta persona solo te pedía ganas en la misma dirección, lo demás lo ibais a construir juntos a partir de éstas. Claro que, las ganas son vanas si no nacen desde las entrañas.

Sinceridad es lo mínimo que le debemos a quien tiene las agallas de poner ganas en nosotros. 

No te engañes, no fue un fracaso, fue un logro ser capaz de superar un “no” enmascarado en lástima, fue un punto a favor de tu salud mental el sacar de tu vida a alguien que no ponía tus mismas ansias. Y aunque esta experiencia te curtiera, no oses a darle las gracias, el esfuerzo emocional y mental ante la sinrazón fue tuyo, esa persona solo fue la una bomba, tú un torrente de emociones y consiguientes soluciones. Solo fue un ápice de inspiración, una historia que se acabó en el título, una persona cuyo argumento te generó altas expectativas pero que en la puesta en escena no resultó ser tan buen actor, y es que en el amor no hacen falta guiones, sino ganas de improvisar juntos y construir belleza en la imperfección. 

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Foto de Noelia Fernández

Para continuar, creemos el argumento.

Pudo ser una bonita amistad, una no azarosa casualidad, un cupido en común, un primer sí disfrazado de no,…el punto de partida le da más o menos originalidad a la historia pero no es lo que augura el éxito, la clave está en ir progresivamente dejando claro de qué va el argumento. No siempre estará claro, pero amor también es compartir la incertidumbre. No conviene comenzar las historias por el título, porque éste debe recoger el misterio y la magia de algo que aún está por crearse. Además, el título surge espontáneamente ante cualquier historia que se crea con naturalidad.

Es normal que a veces nos asusten nuestros sentimientos y las emociones que de repente alguien nos despierta -porque no estaba previsto, porque no sabemos como manejarlas,…¡COMO SI EL CORAZÓN SE PUDIESE PROGRAMAR!-. Esto se llama vivir y si de veras nos respetamos, traspasemos nuestros temores dedicando menos tiempo a aparentar sentir, ser y querer y más a sincerarnos con nosotros mismos y fiarnos de lo que sentimos. Los miedos se superan intentándolo y nos debemos la oportunidad de equivocarnos a cambio de la maravillosa sensación de haberlo intentado.

Date la oportunidad de equivocarte a cambio de la maravillosa sensación de haberlo intentado.

Chispa, ganas, misma dirección y acción.

El amor romántico no se corresponde, se construye en conjunto; y nada se construye sin ganas, aunque estén a nivel inconsciente. Siente el miedo pero no te paralices; no suplas expectativas y déjate llevar. Si se os abrillantan las pupilas con solo pensaros: “manos a la obra” y coordinación, porque si hay ganas, el amor es posible.

El amor es un  tándem de dos que pedalean en la misma dirección.

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