Admirar es un paso previo a amar.

Puedes admirar sin amar, pero no lo contrario

Walter Riso

Una acción, todo empieza así, con un movimiento en el tablero de tu vida. No hay sala de espera que valga, las esperas se realizan en movimiento. Acciones que provocan otras acciones; pequeños cambios que resultan determinantes; palabras atrevidas no tanto por su contenido sino por la valentía que supone decirlas. Una vez más valentía, paciencia y persistencia. Tres palabras que de llevarse a cabo son de admirar. Tres palabras que dan forma al verbo amar.

La comodidad jamás sacará lo mejor de ti ni me invitará a quedarme a tu lado. Opta por sacar la alegría a pasear, vuelve a encontrar el equilibrio después de tropezar, hazte grande en los malos momentos, habla con acciones más que con palabras, ama en medio del caos, sé tozud@ si se trata de tus metas y ten la valentía de ser tú mism@ allá donde te muevas. Son detalles que despiertan admiración… Y yo quiero admirarte.

De verdad, quiero que me cautives con tu capacidad de amar y quiero empaparme de tu maravillosa -que no ostentosa- forma de ser, esa que trabajas a diario por pulir y cuyo brillo no pasa desapercibido ni al lado del sol. ¿Que no es para tanto? Pues claro que lo es, deja de surcar mares para buscar tesoros en islas desiertas y cofres de oro, y nada por tu interior, ahí está la verdadera riqueza. Si quieres ver un tesoro ponte frente a un espejo y contémplate, con humildad y sin alardes, con cordura y mesura. Toma conciencia de quien eres, de lo bueno y lo malo, y subraya lo primero para que gane ventaja a los defectos. Quiero admirarte por lo que eres y por como te haces. Si tu no te das el valor merecido no permites que tu luz brille con la fuerza suficiente para que otros la valoren.

No quiero desear lo tuyo, ni envidiar tus logros, ni copiar tu estilo, yo tengo el mío, ni mejor ni peor, personal e intransferible, mío. Quiero que el brillo de tus capacidades sirva de luz para mi camino, quiero que lo extraordinario de tu ser me invite a restar ordinariez a mis defectos y que tu personalidad me inspire a ser mejor persona. No es cuestión de ser uno más que el otro, sino de sumarnos.

No busques mi admiración, si te he de descifrar que sea al natural, la admiración no se ha de forzar. Admirar es una elección personal que nace de valorarte con el corazón, de invitarme a ser mejor, en la amistad y en el amor. Y yo…

Quiero admirarte.

Es un paso previo a amarte. 

Todo eso, nada más.

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