Aquí no se rinde nadie.

Cuenta la vida que para sacar adelante con éxito algo gordo se necesita valor. Que tenemos muchos recursos a nuestro alcance pero que el mejor de todos es una buena actitud. Cuenta la imperfección humana que seguiremos cometiendo errores, tendremos momentos de flaqueza y a días no nos reconoceremos por cómo nos sentimos.

(No te culpes, eres humano 😉 ).

Cuenta el corazón que no quiere guardarse nada más allá de la intimidad, que si tiene una pasión quiere que se note y si tiene miedo quiere que lo gestiones. Cuentan los ojos que les gustaría llorar más el dolor y que desprenden un brillo especial cuando ves a esa persona o te imaginas cumpliendo ese sueño, que están dispuestos a vestir ojeras mientras des un paso adelante por ello. Cuenta la boca que a veces no decimos lo que sentimos y que hay días en los que tosemos cansancio pero que lo importante es inhalar esperanza.

(Escucha a tu cuerpo) 

Cuenta el tiempo que se brindan muchas oportunidades y que cuando lo compartimos se multiplica. Cuenta la experiencia que no hay emoción permanente ni tormenta eterna, que sentirnos bien es más sencillo de lo que lo hacemos y que aprender de lo vivido es evitar sufrimientos innecesarios y ganar en fortaleza. Comenta tu mente que le siembras muchas dudas pero que no le importa mientras coseches decisiones. Cuentan las personas que a la larga les suma más lo que haces que lo que dices y cuenta la vida muchas cosas que le gustaría que escucharas. En todo camino puede nacer mala hierba y haber tramos con potencial para lesionarnos, pues no hay condiciones perfectas -hasta el sol resulta a veces agobiante-, lo que te libra de querer recular es la convicción de que cada paso que das tiene sentido y la esperanza de que algo bueno está por llegar.

(Dale valor a tu experiencia)

Demuéstrale al cansancio de qué estás hecho. Rendirse no es una opción. Tómate tu tiempo, coge fuerzas con tus hobbies y pasiones, busca otras maneras de dar con ello, grita tu dolor… pero sigue adelante. Lo cuenta él, que a pesar de su enfermedad se levanta cada día con una fuerza admirable desarrollando la capacidad de cambiar pronósticos. Te lo dice ella, que tras muchos “NO” sigue apostando por su idea. Te lo aseguran ellos, que aunque su relación tuvo que caminar por  un vertedero de críticas decidieron invertir esfuerzo en apostar por el amor en lugar de callar bocas (aunque con lo primero consiguieron también lo segundo). Te lo demuestra ella, que a pesar de que la llamen discapacitada muestra una capacidad extraordinaria de hacer realidad la posibilidad. Y te lo cuentas tú, que deseas con todas tus fuerzas que eso ocurra. ¿El secreto? El amor. Así es, el amor a la vida, el amor a una idea, el amor a uno mismo y los demás. El amor es la piedra angular, es la voluntad inquebrantable de querer vivir en libertad a pesar de lo que pueda pasar.

(No te dejes encarcelar por tus miedos ni anclar por la duda. Confía en tu criterio, toma decisiones y sigue adelante)

Cuentan las voces de la experiencia que para llegar al final del camino con plenitud hacen falta esfuerzo, esperanza y determinación, y que entonces, lo único que importará es el amor que hayamos sido capaces de sentir y entregar.

Aquí nadie se rinde. Aquí elegimos vivir con pasión e intensidad. Aquí construimos caminos para conseguir nuestros objetivos. Aquí buscamos aprendizajes no explicaciones. Aquí aceptamos ser imperfectos y entendemos los errores como oportunidades para crecer.
Aquí narramos con acciones y creamos nuestra suerte. Aquí elegimos calidad con calidez. Aquí nuestro guía es el amor porque siempre lleva las de ganar y es el único que más tiene contra más da. 

NO TE RINDAS. 

Foto portada: R. Wong

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *