Siente la vida.

Llora a carcajadas y usa el humor para acotar distancias; da abrazos para frenar la ira y juega al despiste con el miedo; besa para transmitir calidez, baila contra el estrés y con la incertidumbre juega al “chocolate inglés”. Para grabar en tu memoria un instante de tu vida solo tienes que sentirlo fuerte, porque cómo te sentiste en ese momento es lo que avivará su recuerdo. HABLA DE LA VIDA SINTIÉNDOLA.

Sobran las palabras.

*Un te quiero se pronuncia con la boca pero se dice con el corazón* No te asustes si no encuentras palabras para definir lo que sientes, porque puede que la definición esté en un abrazo, en una canción o en un oído amigo. No te desubiques a pesar de que no consigas elaborar un discurso que defina tu situación porque las cosas que no son cosas se definen con el corazón.