Los monstruos existen.

 ” Tienes miedo a que te hagan daño y te haces daño con tanto miedo”

Anónimo.

¿Donde viven los monstruos?

Desde pequeños nos amenazaban con que vendría el coco a la par que se nos intentaba convencer de que los monstruos no existían, pero no nos decían la verdad. Quizás no tienen la piel revestida de pelo, ni son estéticamente feos, enormes o hablan con voz gruesa. Quizás no aparecen solo de noche pero sí es verdad que tienden a aparecer cuando estamos solos. Quizás no tienen uñas largas para arañarnos, pero si que nos hacen daño. Quizás no se esconden debajo de la cama, quizás no se esconden… Pero existen.

Hay dos tipos de monstruos, los que encarnados en personas humanas disfrutan haciendo el mal, llevando a cabo actos inadmisibles para el juicio humano y atentando contra la humanidad; y los monstruos que viven dentro de nosotros, en nuestra mente, los que creamos en base a temores sujetos a experiencias negativas, situaciones de vulnerabilidad o ideas irracionales. El control de los primeros no está en nuestras manos, si bien, podemos dar luz a la humanidad desarrollando nuestra capacidad de amar y de hacer el bien. En cuanto a los segundos, tenemos una gran responsabilidad.

Los monstruos que viven en nuestra mente en sus diferentes formas (temores, pensamiento dicotómico, …) nos intentan hacer pequeños e impedir que vivamos con libertad. El miedo nos aparta de caminos deseados, nos hace dudar de nosotros mismos y nos genera inseguridad. El pensamiento dicotómico nos encorseta, apalea la creatividad e impide ver más allá. Las ideas irracionales en general son pensamientos sin base en la lógica, que consciente o inconscientemente escribimos en nuestra mente y nos creemos como verdaderos, permitiendo así que afloren y nos llenen de mala hierba el pensamiento. Todo esto genera dolor de cabeza, insomnio, desestabiliza de ánimo, ciega y mina nuestra forma de ser.

Y todo en base al miedo: al fracaso, a la falta de control, a no ser querido, a sustos del pasado, a lo desconocido, a los cambios, a lo diferente, a los puntos medios,… Esos miedos son los que construyen los monstruos que nos hablan y, si los dejamos, nos manejan cual marionetas haciendo con nosotros de las suyas, contrarias a las nuestras. Nuestras emociones y pensamientos negativos pueden amordazarnos y guiarnos hasta un lugar oscuro donde solo se respira agobio, tristeza, miedo e inquietud. El lugar donde viven los monstruos. Tomar contacto con ellos no es malo ya que nos da la oportunidad de conocer nuestros temores más íntimos, para después combatirlos y liberarnos por fin de su opresión. 

¿Cómo combatir los miedos?

Reconócelos. Para superar algo primero tenemos que reconocer su existencia. Coge papel y boli y anótalos. Uno a uno. Si alguno te sonroja, no te sientas raro, seguro que hay alguien que comparte ese miedo contigo. Seguro.

Cree en ti. Creer para crear estrategias con las que vencer temores. Creer para saberte lo suficientemente capaz de hacer las cosas y de ser merecedor de lo bueno. No actúes en busca de aprobación. Unos de los monstruos más comunes son el temor al fracaso y a no ser querido, pero has de saber que ni el amor se suplica ni el resultado de una experiencia es lo que determina el éxito de la misma.

El resultado de una experiencia no determina el éxito de la misma.

Ten valentía y autodeterminación. Esto se resume en que “tienes que hacer las cosas que no crees que eres capaz de hacer” *. No hay otro modo de vencerlos, tienes que hacer lo que deseas aunque eso suponga hacer lo contrario de lo que dictan los miedos.

4º  Sé autoridad frente a los miedos. Los miedos tienen su función, pero hay que ser duros con ellos. Nos avisan de un posible peligro, nos invitan a valorarlo y a tomar decisiones con mesura, pero pasada su función de prevención debemos seguir nuestro camino con las medidas oportunas y a ellos indicarles el camino por el que irse. Porque si los dejas, se quedan, crecen y te cercan la vida. ¡Como si la seguridad absoluta existiese!

Vive el presente. No llenes tu presente de condicionales o”¿y si…?”. La pregunta no es ¿que es lo peor que puede pasar si llevo la contraria a los miedos? sino, ¿que es lo que me están impidiendo ser? Supéralos hoy y lo averiguarás.

Flexibiliza el pensamiento.  Muchos monstruos surgen del temor a lo diferente y a lo desconocido. Por ello, es bueno reglar nuestra tolerancia y fomentar la creatividad. Así es más llevadero transitar por los cambios y relacionarnos con respeto y libertad. A más creatividad, más soluciones y mejores estrategias.

 

Los monstruos existen. Son oscuros y pretenden cercar tu libertad. No les dejes. Tu capacidad de amar y la luz que desprendes al actuar con valentía y determinación los empequeñece y, viéndose pequeños, dejan de asustar. Con tus sueños pon luz entre tus miedos. A ser posible, combate los miedos no más los conozcas, no dejes que limiten tus sueños y llenen tu mente de monstruos.

Intimida a tus miedos con tus sueños.

 

 

 

*Cita de Eleanor Roosevelt.

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