Una cita contigo.

No hay nada en el mundo que capacite tanto a una persona para sobreponerse a las dificultades externas y a las limitaciones internas, como la consciencia de tener una tarea en la vida.

Victor Frankl

¿Cómo haces tu vida? “Dejarse llevar suena demasiado bien” dice la canción que a veces escuchas. Pero no, no es eso lo que quieres, tu quieres hacerte, ser el creador de tu camino y realizar acciones con sentido. Tu deseas poder mirar atrás y alucinar con lo que has recorrido ¿Me equivoco? Dime ¿acaso no quieres sentirte satisfecho con lo que haces? Pero ¿cómo? Respóndete tu mismo, yo solo te diré que para dirigir tu vida primero tienes que conocerte y para conocerte necesitas tener citas contigo.

Si no sabes quien eres, mucho menos lo que quieres. Por ello, es importante que seas capaz de estar a solas contigo, de desgranarte, conocerte y comprenderte. Es necesario que te encuentres con el silencio, que saques a pasear tu alma y la escuches. Que te leas para ordenar tus pensamientos y gestionar tus emociones. Que no te mientas ni te lapides. Que te quieras. Se trata de quedar contigo para abrazarte, para mejorar lo presente, para quitar piedras de tu mochila y caminar con más fidelidad por la vida.

Dedicarte tiempo a ti mismo no es egoísmo.

Reflexionar es necesario y no es lo mismo que pensar. Reflexionar implica desconectar el piloto automático para actuar con conocimiento y sentido, conlleva estar dispuesto al cambio. No hablo de centrifugar la mente con cada asunto que acontece ni considerar trascendental cualquier decisión, hablo de no caer en tu propio olvido mientras vives, de no permitir que el ritmo de vida que asumes te impida hacerte a ti mismo.

Conversar contigo mismo sobre dónde estás, de dónde vienes y a dónde quieres llegar, es conocerte. Centrarte unos minutos en tus pensamientos para ponderar los que hablan de tus sueños sobre los que versan de tus miedos, es ayudarte a avanzar. Dedicarte un tiempo al día para ver lo que se cocina en tu mente y como llegar a un acuerdo con tu corazón, es comprenderte. Tomarte un café con tu alma es darte la oportunidad de dar los siguientes pasos con un mínimo de sentido. Concederte un baile con tus virtudes y defectos, es abrazarte y reconocer que tanto tus pros como contras están en ti cumpliendo su función, si bien, siempre hay algo que mejorar, sobre todo lo que se fundamenta en los defectos y creencias que te impiden avanzar. Ovaciónate por este baile contigo mismo, por atreverte a tomar consciencia de quien eres, por concederte la libertad de vivir tu vida según tú, una libertad que nace de conocerte y respetarte tal como eres.

No digo que te preguntes ¿por qué?, sino ¿para qué?

Encontrar la razón de ser a lo que haces es lo que te mantiene en pie pase lo que pase. Es el foco de tu motivación y es mantener la consciencia sobre el mundo y tu ser. Pero no hay conquista sin estrategia, así que para ello es necesario que quedes contigo, porque o a la inercia le da por echarte un cable o vivirás desprovisto de sentido. Lo sé, no siempre tienes claro lo que quieres pero sí sabes lo que no quieres, y esto es suficiente para ir trazando tu camino, para hacer elecciones y tomar decisiones.

Los momentos de reflexión evitan una vida de marioneta.

Revisa tu lista de objetivos, haz balance e introduce cambios si es necesario. No te olvides de ti porque te acabará doliendo. Y este dolor transita por un terreno muy peliagudo que puede derivar en males mayores, puesto que la falta de sentido en lo que hacemos desemboca en crisis existenciales. Así que regálate tiempo para crecer, para poder ser con plenitud. Elije un lugar donde te sientas cómodo y sin distracción y pon el cartel de “este es mi momento”.

Sé que no es fácil desnudarte y observar cada cicatriz y cada músculo tonificado que traen recuerdos no siempre bonitos, pero cuando lo haces, la dificultad se torna en satisfacción. Sí, tener citas contigo requiere valor, pero esto no es un inconveniente para ti, valiente. Además lo sabes, sabes que necesitas parar y observarte para evitar seguir caminando con la brújula desconcertada y un mapa donde ningún lugar destaca. Sabes que preguntarte cosas es permitirte avanzar. Sabes que recordar a diario quien eres y porque haces lo que haces es no olvidar el sentido de tu vida, tu misión en este mundo. ¿Quieres vivir manejado por el azar y los actos de los demás? No, sé que no quieres ser una marioneta, que quieres que sea tu corazón quien te mueva.

Dedica tiempo a cuidar el hogar que eres. De vez en cuando, queda a solas contigo.

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