¿Cómo superar el síndrome postvacacional?

Hace unos días dejábamos el verano atrás a la par que íbamos volviendo al reino del orden y a convivir bajo el mandato del reloj. Esto ha podido pillarte desprevenido/a y hacer mella en ti, pues adaptarse a los cambios requiere esfuerzo, constancia y tiempo para transitar de unos hábitos a otros. Independientemente de tu edad, es posible que con la vuelta a la rutina te encuentres bajo los efectos del síndrome (o estrés) postvacacional. Este no es una depresión clínica ni un trastorno de ansiedad, el estrés postvacacional es un conjunto de síntomas físicos y psicológicos (cansancio, irritabilidad, falta de concentración, insomnio, somnolencia, tristeza, nerviosismo …) que dificultan el rendimiento y que duran desde unos días hasta 2 semanas.

¿Por qué se produce?

Porque hay un cambio brusco entre el ritmo de vida que llevas durante las vacaciones y el que retomas al darle de nuevo la mano a las obligaciones. El verano nos desordena, nos adaptamos al calor y el ocio y marginamos el reloj. Durante las vacaciones bajamos la guardia, aparcamos algunas obligaciones,”hacemos y ya vemos”, improvisamos más, dedicamos más tiempo a actividades placenteras, los fines de semana duran 7 días, las reuniones sociales son más frecuentes, … Pintando tal panorama de relax es normal que cueste desactivar el modo vacaciones, aunque dentro de ti algo reclama orden, no me lo negarás.

¿Cómo prevenir el síndrome postvacacional?

  • Planifica tu regreso. Evita excesos y estrena agenda. Regula los horarios y la alimentación unos días antes. La semana previa comienza a asemejar tu rutina de sueño y alimentación a la que llevarás cuando vuelvas a tus obligaciones. Así mismo, enumera las tareas/obligaciones que tendrás que retomar en pocos días y el orden de proceder. Lista lo que vas a necesitar y hazte con ello poco a poco.
  • Sé paciente. Cada persona lleva un ritmo, sé realista, no te compares y no esperes estar los primeros días al nivel de rendimiento que sueles estar pues tu cuerpo y mente vienen de llevar un ritmo un tanto anárquico.
  • No banalices tu trabajo. Si ves el trabajo como una carga negativa, como una actividad vacía y obligatoria, es más probable que sufras este síndrome. Trabaja para mejorar lo presente y dale sentido a lo que haces.
  • Mantén tus aficiones. Goza de todo el año. No asumas que el ocio y disfrute es solo para las vacaciones. No pases de todo a nada. Guarda tiempo para ti. La rutina no es enemiga de la diversión.
  • Ten una actitud positiva y proactiva. Con una actitud optimista siempre es más fácil ver belleza en lo que te rodea y crear tu felicidad en cualquier época del año.
  • NO ENDIOSES LAS VACACIONES. Las vacaciones tienen cosas buenas y malas, si las vanagloriamos es porque consideramos que es un espacio donde nos alejamos de un ritmo de vida que nos desgasta o de actividades que no nos maravillan. Cuando uno ocupa su tiempo en cosas que le apasionan, sea invierno o verano, no tiene necesidad de huir de “la rutina” y las vacaciones cobran el significado adecuado: el de aparcar el reloj, tomar perspectiva de las obligaciones e invertir el tiempo en lo que le plazca.

¿Cómo superar el síndrome postvacacional?

  • Organízate. Hazte un planning para exprimir bien cada día y abarcar más.
  • Gestiona tus emociones. No hagas como que no pasa nada. Busca información, pide consejo, desahógate…pero toma las riendas de tu situación y haz por mejorarla.
  • Dirige tus pensamientos. Corta los pensamientos negativos y rumiantes. No vivas en el ayer ni en pasado mañana. Encuentra frases motivadoras que sean gasolina para tu mente.
  • Sé constante. Mantente perseverante en las tareas, aunque te supongan esfuerzo y la pereza te tiente. Tras varios días realizándolas tu cuerpo las asume con naturalidad, la pereza decae y la satisfacción crece.
  • Simplifica la vida para vivir de forma más sencilla. Valora los detalles. Menos es más. Descompón los problemas y establece prioridades según tus valores y metas.
  • Disminuye tu nivel exigencia. Trátate con delicadeza. Aprende a poner límites, a marcarte objetivos realistas, a saber esperar. Todo pasa cuando tiene que pasar, disfrútalo cuando llegue y no te lamentarás después. Vivir en un futuro que todavía no existe debilita nuestro presente.
  • En los descansos desconecta. Aprovecha para realizar alguna actividad que te gusta, descansar o relacionarte.
  • Disfruta de tus aficiones. Reserva tiempo para hacer lo que te gusta.
  • Refuérzate. Cada paso hacia adelante suma.

Que termine la época estival es señal de que la vida sigue su curso, de que pasan cosas y de que estamos vivos para disfrutarlas. Así que menos dramas y ponte manos a la obra. Con mesura. Pasar de estar al aire libre sin horarios a encerrarnos en la oficina bajo responsabilidades y la métrica del reloj debe hacerse con paciencia y de forma gradual.

Imagen cabecera: Nik Shuliahin

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