Siempre hay margen para luchar.

“Nunca sabes cuan fuerte eres hasta que ser fuerte es la única elección que tienes. Y cuando esto sucede, eres intocable.”
C.M. Chuck Palahniuk

Lizzie Velásquez es una chica estadounidense que nació con un síndrome que solo padecen 2 personas en el mundo, el cual le impide aumentar de peso y hace que su físico parezca deteriorado. Los médicos comunicaron a sus padres que no hablaría, ni andaría ni haría casi nada por sí misma. Pero ellos decidieron llevársela a casa, amarla y luchar por cambiar los pronósticos. Un día años después, Lizzie realizó en internet una búsqueda con la ingrata sorpresa de que encontró un vídeo titulado “la mujer más fea del mundo” y donde la única protagonista era ella. Fue un mazazo emocional, pero lejos de achicarse y gracias al espíritu de lucha inculcado por sus padres, decidió fortalecerse en lo que otros veían una debilidad. A día de hoy ha escrito varios libros, tiene un canal en youtube y se dedica a dar ponencias que son un canto a la superación, la resiliencia y la importancia de querernos tal como somos. 

Así es la vida, una carretera con desniveles y curvas, algunas con forma de sonrisa y otras menos bonitas. Importa el estado del pavimento y las condiciones ambientales, pero lo que está en tus manos es el volante para conducir tu vida, eres responsable de tu felicidad.  Es cierto que a veces bajamos la guardia o el trayecto se complica y terminamos fuera de pista. No te juzgues, tienes derecho a errar. No siempre la vida te mostrará el camino despejado ni las mejores condiciones pero de ti depende el cómo recorrerlo, el estar atento, dispuesto siempre a la mejora y a disfrutar del presente sin soltar el volante.

Ánimo. Sé que no es fácil afrontar según que circunstancias. Sé que hay cosas que llegan de repente y ponen patas arriba tu vida y otras que se vieron venir pero tu imperfección humana no quiso percatarse o no supo reaccionar a tiempo. Insisto, no te juzgues. Reflexiona, toma nota, aprende y sigue adelante. 

No mereces todo lo que te pasa ni te pasa todo lo que te mereces.

Las circunstancias podrán ser más o menos favorables pero siempre siempre puedes elegir la actitud con la que hacerles frente y luchar la vida. La superación requiere super-acciones al alcance de todo ser humano. Voluntad y valentía para derretir los miedos, cambiar pronósticos y exprimir la vida. Siempre hay margen para la mejora, luchar es lo que cambia los previsiones iniciales. Habrá días en los que se evaporará tu sonrisa, en los que las fuerzas se debilitarán y te tentará tirar la toalla, pero un día de flaqueza no es determinante si mantienes la esperanza de seguir adelante aunque las emociones a veces te rebasen.

Saca músculo, eres fuerte. Nada es permanente a no ser que uno mismo se esfuerce a diario porque lo sea. La vida no te pondrá en ninguna situación que no puedas afrontar. No mereces sufrimiento, pero no es posible vivir al margen del dolor. Si bien, las penas pueden ser pasajeras o cronificarse en gran parte dependiendo de tu actitud.  Lo sé, hay circunstancias que no podemos controlar, no podemos cambiar el diagnóstico de una enfermedad de un día para otro, no podemos rebobinar la vida para que quien se ha ido vuelva o para actuar de modo diferente, ni podemos decidir por los demás, pero sí podemos elegir de quien rodearnos y de quien no, con que visión ver lo que nos ocurre, que soluciones están a nuestro alcance y cómo llevarlas a cabo. 

Cuando nos enfrentamos a giros inesperados, no queda otra que aferrarse con más fuerza que nunca al volante, prestar atención a lo que acontece y hacer lo imposible por minimizar los daños. Soltar los mandos de tu vida es tirarte al vacío sin arnés y esperar a que el azar amortigüe el golpe, sin embargo luchar nos aferra a las posibilidades de éxito, luchar crea la suerte. Reconocer lo que ocurre, no aferrarse al dolor y transformarlo en fortaleza, porque siempre hay margen para luchar y ese margen solo se aprovecha con una actitud constructiva.

Hay que superarse a diario, vayan las cosas como vayan. Contra más entrenado estés, mejor te defenderás cuando la vida te ponga a prueba. ¿Luchar o rendirse? Quererse. Por muy pequeñas que sean las posibilidades de éxito, rendirse es descartarlas de golpe y luchar es agarrarse a ellas e intentar que crezcan. Rendirse es soltar las riendas de nuestra vida y dejarla a la deriva, luchar es plantarle cara a los reveses y aferrarse a las probabilidades de ganar. Rendirse no es cambiar la estrategia, ni decir que no, ni cambiar de dirección o parecer, ni perder una batalla o no conseguir un objetivo, rendirte es abandonarte, es negar una realidad con posibilidades, es dejar de hacer, es olvidarte, es actuar en dirección contraria a lo que deseas. Luchar es actuar con la certeza de que te estás esforzando y exprimiendo tus capacidades y recursos para mejorar el presente y salir airoso de cualquier accidente. Una actitud proactiva, resiliente y positiva obra milagros.

Lo que pasa hoy es un trozo más del recorrido pero no el final del camino.

 

 

 

Imagen: Japheth Mast

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