Sin miedo la valentía no es posible.

“Nunca podríamos aprender a ser valientes y pacientes si solamente hubiese alegría en el mundo”.

Helen Keller

Hay personas que ponen por delante su sueño, que asumen riesgos desde la pasión y la sensatez, que dicen “tengo miedo” pero no cambian su rumbo por él. Son personas que se visten de valentía. También, hay personas que justifican sus actos cobardes con palabras de bien quedar, que ni te dan un “sí” ni un “no”, que van a medias o pretenden apagar otras luces para justificar su falta de valentía. Son personas que eligen dejar que el miedo les dirija. ¿Y tú, con quién te identificas aquí y ahora? Y digo aquí y ahora porque hay margen de maniobra, de cambio, de decir “perdón y basta, voy a usar la valentía que tengo dentro”.

Sentir miedo es necesario.

Todos sentimos miedo. De hecho, gracias a esta emoción estamos aquí y la especie continúa. Claro que, no te justifiques, una cosa es que sentir miedo sea natural y útil, y otra es que el miedo coja el volante de tu vida y la domine. El miedo es una emoción que cumple su función, pero en ningún caso dicha función es adquirir el papel protagonista de tu vida, sino protegerte de peligros racionales. En caso de ausencia de peligro para tu integridad, elije vestirte de valentía para acercarte a lo que temes, traspasarlo y así comprobar que eres más capaz y fuerte que tu temor, que en tu vida mandas tú.

No consiste en evitar sentir, eso no es posible, y a menos que quieras ser un robot, no es compatible con lo que eres y deseas. Consiste en aceptar lo que sientes y gestionarlo, consiste en tomar decisiones aquí y ahora, desde la valentía, desde la seguridad que aporta el creer que pase lo que pase tienes capacidad para seguir adelante. A veces no encontrarás de inmediato la manera de hacerlo, dudarás y tendrás que avanzar a pesar de la falta de nitidez, pero a pesar de ello, recuerda que tu capacidad de superación siempre va contigo. Y también, recuerda, que otras veces ya fuiste capaz.

Sin miedo la valentía no es posible.

Lo que nos ha permitido llegar hasta aquí no ha sido el sentir ninguna emoción sino el gestionarla a nuestro favor. No ha sido la presencia de miedo sino el uso de la valentía que se hace posible en el miedo. Porque sin miedo no hay valentía, y una vez asumas esto, tu manera de acoger esta emoción será menos perturbadora para ti y tu vida lucirá libre.

No te dejes engatusar por el miedo a que salga mal y enamórate de tus capacidades, porque “puede que” salga bien. ¿Te vas a castigar sin saberlo? Posa tu atención en tus experiencias de éxito, en tus talentos y camina en la dirección deseada. No en la impuesta, ni en la que “deberías”, ni en la cómoda o por la que anticipes menor sufrimiento. Ya sé que otras veces no salió bien, pero si te dedicaste a aprender en lugar de a culpar(te), ya no partes del mismo punto, le llevas ventaja a la dificultad que surgió entonces y que ya no es.Si la valentía fuese fácil de vestir sobrarían estereotipos, prejuicios, conquistar sueños sería sencillo y ser uno mismo no implicaría dificultad.

El miedo hace posible la valentía, úsala, es parte de esa luz que hay dentro de ti y que necesitas darte para vivir. Haz que pase lo que deseas a pesar de las dificultades.  Usa tu margen de maniobra, usa tu luz, está ahí, de verdad, yo la veo brillar,… atrévete a mirarla, a mirar(te) como mereces.

Recuerda que ser una misma no siempre es fácil y que no es posible sin valentía.

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